Mercado negro del petróleo muestra grietas por mayor oferta legal

El contrabando de petróleo enfrenta un giro clave: mayor oferta legal, precios moderados y sanciones efectivas están debilitando un mercado ilícito valuado en miles de millones.
El mercado negro del petróleo, dominado por crudo iraní y ruso, muestra señales de debilitamiento en las últimas semanas debido a sanciones, mayor oferta legal y cambios de compra en países como India y Turquía.
El contrabando de petróleo ha sido durante años un negocio altamente rentable, con flujos diarios estimados en 1.000 millones de dólares, lo que permitió que los barriles sancionados siguieran circulando pese a restricciones de Washington y Bruselas. Sin embargo, por primera vez aparecen grietas visibles en este esquema ilícito.
El factor determinante no ha sido únicamente el endurecimiento de sanciones estadounidenses y europeas, sino la abundancia de crudo legal disponible a precios razonables. Para muchos compradores, cumplir las reglas resulta hoy menos costoso que operar en la clandestinidad. Este cambio ha provocado que millones de barriles de crudo sancionado queden sin vender y se acumulen en almacenes y petroleros usados como almacenamiento flotante.
Exceso de oferta fuera del mercado formal
Durante los últimos 60 días, compradores tradicionales de petróleo sancionado, especialmente India y Turquía, han sustituido con facilidad estos barriles por crudo no sancionado. Como resultado, el excedente se concentra en el mercado negro, lejos de los principales índices de referencia como Brent, West Texas Intermediate y Dubái.
Este ajuste ha tenido un efecto indirecto en el mercado formal, endureciendo la oferta convencional y poniendo un límite a los precios. Aun con el riesgo geopolítico en Oriente Medio, el precio del barril ha subido 10% en los últimos dos meses, situando al WTI alrededor de 63 dólares, un nivel que reduce el incentivo para adquirir petróleo ilícito.
Reservas millonarias de crudo sancionado
La magnitud exacta del exceso es difícil de precisar. Estimaciones basadas en datos del sector sitúan las reservas totales en torno a 100 millones de barriles, con un valor mínimo de 5.000 millones de dólares incluso considerando descuentos. La firma de inteligencia Kpler calcula que solo el crudo ruso e iraní almacenado flotantemente alcanza 58 millones de barriles, frente a 6 millones a inicios del año pasado.
India reduce compras y diversifica proveedores
India, históricamente el mayor comprador de petróleo sancionado después de China, llegó a importar más de 2 millones de barriles diarios del mercado negro. Tras dejar el crudo iraní en 2019, Nueva Delhi también ha reducido las compras de petróleo ruso. En enero, las importaciones rondaron 1,3 millones de barriles diarios, un 35% menos que a mediados del año anterior. Proyecciones del sector indican que podrían caer a 800.000-900.000 barriles diarios en los próximos meses.
Las refinerías indias han sustituido estos volúmenes con crudo procedente de Oriente Medio, África Occidental, Brasil, Guyana, Estados Unidos, Argentina y otras regiones, señalando que el acceso a suministros alternativos ha sido más sencillo de lo previsto.
China, el factor decisivo
La dinámica futura dependerá en gran medida de China, que adquiere cerca del 95% del crudo exportado por Irán y alrededor del 60% del ruso. Sin Pekín, este mercado negro difícilmente existiría. El mes pasado, las refinerías chinas incrementaron compras de crudo ruso a niveles casi récord, en parte para compensar la pérdida de petróleo venezolano, ahora fuera del régimen de sanciones y con 800.000 barriles diarios reinsertados en el mercado regular.
Si China decide no absorber el exceso de oferta ilícita, Rusia e Irán podrían verse obligados a reducir producción, elevando los precios globales. Si ocurre lo contrario, una mayor compra de crudo sancionado liberaría barriles legales y podría presionar los precios a la baja. La decisión de Pekín tendrá implicaciones directas para el equilibrio energético mundial.
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