Nuevas generaciones de matrimonios deciden no tener hijos

La caída sostenida de la natalidad en Coahuila refleja un cambio profundo en las decisiones de vida de las nuevas generaciones. Más allá de los números, jóvenes adultos optan de manera consciente por no tener hijos, motivados por factores económicos, sociales y personales que redefinen el concepto tradicional de familia.
Menos nacimientos, más decisiones conscientes
Coahuila atraviesa una transformación demográfica silenciosa pero contundente. En 2024, el estado registró 34,698 nacimientos, una cifra que representa casi la mitad de los 62,807 nacimientos contabilizados en 2014, de acuerdo con datos del INEGI y reportes estatales. La tendencia no es exclusiva de la entidad: a nivel nacional, México pasó de 2.46 millones de nacimientos en 2014 a 1.67 millones en 2024, confirmando un descenso sostenido.
Aunque la tasa de natalidad en Coahuila (56.6 nacimientos por cada mil mujeres en edad fértil) aún se mantiene por encima del promedio nacional, la curva descendente es clara. Municipios como Monclova, Sabinas y Piedras Negras reflejan el fenómeno en hospitales públicos, donde los partos diarios se han reducido hasta en 50% respecto a periodos previos a la pandemia.
Berenice Ortega Lic. psicología, resalta que el cambio no responde únicamente a factores biológicos o coyunturales, sino a una decisión consciente de adultos jóvenes que replantean la maternidad y paternidad bajo nuevas prioridades.
El costo de tener hijos: una barrera económica real
El factor económico se posiciona como una de las principales razones detrás de esta decisión. Criar a un hijo en México implica una inversión que muchos consideran inalcanzable. De acuerdo con estimaciones de Save the Children, el costo de mantener a un hijo desde su nacimiento hasta los 22 años ronda los 4.6 millones de pesos, concentrados principalmente en educación (2.5 millones) y alimentación (849 mil pesos).
Los gastos comienzan incluso antes de salir del hospital. Aunque el parto en instituciones públicas es gratuito, los costos iniciales —cuna, carriola, ropa, medicamentos y transporte— pueden oscilar entre 100 mil y 300 mil pesos. En los primeros meses, sólo los pañales y productos de farmacia superan los 5 mil pesos mensuales, sin considerar consultas pediátricas, que pueden sumar hasta 13,500 pesos en los primeros meses.
A ello se suma la realidad salarial. En regiones como La Laguna, los jóvenes de entre 15 y 29 años perciben en promedio 11,829 pesos mensuales, cifra insuficiente para sostener una familia sin comprometer seriamente la estabilidad financiera.
Prioridades distintas: salud mental, estabilidad y medio ambiente
Más allá del dinero, las nuevas generaciones expresan preocupaciones que antes no ocupaban un lugar central en la decisión de tener hijos. La salud mental, la estabilidad emocional, la falta de vivienda propia y la incertidumbre ambiental aparecen con frecuencia en entrevistas y estudios sociales.
Karla Meraz, de 29 años, resume esta postura con claridad: "Decidir no ser mamá no es egoísmo, es responsabilidad. Prefiero sacrificar la maternidad para tener una mejor calidad de vida. Tener aunque sea un hijo es un costo muy elevado, desde el parto hasta darles una vida decente", señala.
Para muchos jóvenes, el temor no es sólo económico. Preguntas como "¿qué futuro les espera?", "¿qué planeta les dejo?" o "¿cómo educar emocionalmente a un hijo cuando yo misma sigo resolviendo mi estabilidad?" forman parte del debate interno. Factores como el cambio climático, la escasez de agua, la inseguridad y la violencia de género influyen especialmente en la decisión de las mujeres.
Entre menos nacimientos y maternidad adolescente persistente
El fenómeno presenta contrastes. Mientras los nacimientos disminuyen en términos generales, la maternidad adolescente se mantiene como un reto en municipios como Monclova, donde se reportan entre 20 y 25 nacimientos mensuales de madres adolescentes, incluyendo casos de niñas de 12 a 17 años.
Este contraste evidencia una brecha social: por un lado, adultos jóvenes con acceso a información, métodos anticonceptivos y proyectos profesionales que deciden no tener hijos; por otro, sectores vulnerables donde el embarazo no planeado sigue siendo frecuente.
En Piedras Negras, el Hospital General "Dr. Salvador Chavarría Sánchez" atendió más de 700 nacimientos en 2024, mayoritariamente por parto natural. De haberse realizado en hospitales privados, el costo estimado habría rondado los 20 millones de pesos, una cifra que dimensiona tanto el ahorro para las familias como la carga para el sistema de salud pública.
Alex Azuara, también de 29 años, comparte la visión de su generación: "No es que no queramos hijos, es que hoy no vemos condiciones reales para tenerlos sin sacrificar todo lo demás: estabilidad, tiempo, salud mental y economía. Preferimos vivir bien a sobrevivir con miedo al futuro", afirma.
Un cambio estructural en marcha
La baja natalidad en Coahuila no es una moda pasajera, sino el reflejo de un cambio estructural en la forma de entender la vida adulta. Menos hijos, pero decisiones más pensadas. Menos nacimientos, pero más conciencia sobre lo que implica traer una nueva vida al mundo.
El desafío para el estado será doble: adaptarse al envejecimiento poblacional y, al mismo tiempo, atender las causas económicas y sociales que llevan a las nuevas generaciones a decir, con números en la mano, que hoy tener hijos ya no es una decisión automática, sino un lujo que muchos no están dispuestos —o no pueden— pagar.
Noticias del tema