Obesidad: 7 claves sobre los medicamentos inyectables para adelgazar

En el Día Mundial de la Obesidad, y en un escenario donde esta enfermedad crónica continúa en aumento, los fármacos inyectables basados en GLP-1 se consolidan como una herramienta terapéutica clave frente a una patología que afecta a más de 1.000 millones de personas a nivel global.
Estos medicamentos, que transformaron el tratamiento de la diabetes tipo 2 y del exceso de peso, hoy están en el centro de la discusión internacional en torno a su acceso, seguridad y uso adecuado.
La aparición de principios activos como la semaglutida —comercializada como Ozempic y Wegovy—, la liraglutida —Victoza— y la tirzepatida —Mounjaro—, aprobadas por agencias regulatorias internacionales, inauguró una nueva etapa en el abordaje del sobrepeso y sus enfermedades asociadas.
En Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías Médicas (ANMAT) autorizó su uso bajo receta médica y para perfiles específicos de pacientes, en línea con otros organismos regulatorios. A nivel regional también existen versiones nacionales de semaglutida, como Dutide y Obetide. No obstante, su implementación plantea desafíos que exigen información clara y actualización constante por parte de los profesionales de la salud.
A continuación, un repaso por los puntos centrales para comprender sus alcances y riesgos:
1. Qué son y cómo funcionan Los agonistas del receptor GLP-1 fueron desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, pero luego demostraron utilidad en el tratamiento de la obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos fármacos imitan una hormona intestinal que estimula la liberación de insulina y disminuye el apetito, favoreciendo así la pérdida de peso sostenida. Instituciones como la Cleveland Clinic destacan que su impacto en el control del hambre y el metabolismo fue decisivo para su aprobación en obesidad. En el caso de la tirzepatida, su acción dual sobre receptores GLP-1 y GIP potencia tanto la reducción de peso como la mejoría metabólica.
2. A quiénes están indicados La OMS establece que estos medicamentos están destinados exclusivamente a personas con obesidad (IMC ≥30) o con sobrepeso acompañado de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión o dislipidemia. No se indican con fines meramente estéticos. En su guía global publicada recientemente, la OMS recomienda su uso en adultos y adolescentes desde los 12 años, siempre dentro de un enfoque integral que combine alimentación saludable, actividad física y seguimiento médico. Además, incorporó las terapias GLP-1 a su Lista de Medicamentos Esenciales para determinados pacientes con diabetes tipo 2 de alto riesgo.
3. Advertencias sobre el uso indebido La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el incremento del uso “off label”, la automedicación y la compra por canales no autorizados, impulsados en parte por tendencias en redes sociales. Estas prácticas pueden provocar efectos adversos graves y generar desabastecimiento para quienes realmente los necesitan. Por ello, insiste en que su administración debe ser exclusivamente bajo supervisión médica y con controles periódicos.
4. Beneficios comprobados Ensayos clínicos internacionales muestran que estos tratamientos pueden lograr descensos del 10% al 15% del peso corporal en pacientes adecuadamente seleccionados. La Food and Drug Administration (FDA) y la OMS aprobaron su uso en adultos con IMC superior a 30, o mayor a 27 si existen comorbilidades. En estudios como SURMOUNT y SURPASS, la tirzepatida evidenció reducciones de peso que superan el 25%, acercándose a resultados de la cirugía bariátrica, pero sin intervención quirúrgica.
Además, el ensayo clínico SELECT demostró que la semaglutida reduce significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares mayores en personas con sobrepeso y antecedentes cardíacos, con beneficios que aparecen incluso antes de alcanzar la máxima pérdida de peso. Esto sugiere mecanismos adicionales, como la disminución de la inflamación y la mejora de la función vascular.
5. Efectos adversos y riesgos Los eventos secundarios más habituales son náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, generalmente transitorios. En casos poco frecuentes se han reportado pancreatitis, trastornos biliares, obstrucción intestinal y alteraciones renales. La Cleveland Clinic subraya la importancia del monitoreo médico, mientras que agencias regulatorias europeas advierten sobre el riesgo de productos falsificados.
6. Acceso y regulación El acceso global enfrenta obstáculos como la escasez y los altos costos. La OMS y la OPS recomiendan priorizar a quienes cumplen criterios médicos y reforzar los controles para evitar el mercado ilegal. En Argentina, por ejemplo, la tirzepatida se comercializa en lapiceras prellenadas con valores elevados, aunque existen descuentos con receta.
7. Alternativas y enfoque integral La OMS recalca que estos medicamentos no sustituyen los pilares básicos: alimentación equilibrada, actividad física regular y apoyo psicológico. El tratamiento integral puede incluir otras opciones farmacológicas, cirugía bariátrica en casos seleccionados y programas multidisciplinarios.
En síntesis, los fármacos inyectables basados en GLP-1 representan un avance significativo en el tratamiento de la obesidad, pero su uso debe enmarcarse en un abordaje médico completo, con control profesional estricto y cambios sostenidos en el estilo de vida.
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