OMS recomienda hacer desde hoy para proteger tu corazón y vivir más años

El corazón trabaja de manera constante durante toda la vida, aunque pocas veces pensamos en él hasta que surge algún problema. Sin embargo, este órgano es esencial para el funcionamiento del cuerpo, y cuando su salud se ve comprometida, las consecuencias pueden ser graves.
Afortunadamente, numerosos estudios han demostrado que muchos factores de riesgo cardiovascular pueden prevenirse o controlarse mediante hábitos saludables. La Organización Mundial de la Salud destaca que proteger el corazón no depende de una única acción, sino de decisiones cotidianas que, mantenidas a lo largo del tiempo, generan importantes beneficios para la salud.
Mantenerse activo para proteger el corazón
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La OMS aconseja que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio vigoroso.
Actividades como caminar, nadar, bailar, montar bicicleta o realizar labores domésticas dinámicas contribuyen a mantener un corazón saludable. El objetivo principal es evitar permanecer demasiado tiempo sentado.
La actividad física favorece la circulación, ayuda a regular la presión arterial, contribuye al control del peso y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros trastornos crónicos.
Disminuir la ingesta de sal
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Muchas personas consumen más sodio del recomendado sin darse cuenta. La OMS sugiere no superar los 5 gramos de sal al día, equivalentes aproximadamente a una cucharadita.
El exceso de sodio puede elevar la presión arterial, uno de los principales factores asociados con infartos y accidentes cerebrovasculares.
Además del salero, gran parte de la sal proviene de alimentos procesados, embutidos, sopas instantáneas, botanas y otros productos industrializados. Elegir alimentos frescos y revisar las etiquetas nutricionales puede ayudar a reducir su consumo.
Incluir más alimentos de origen vegetal
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Una alimentación saludable debe incorporar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos de forma regular.
Estos alimentos proporcionan fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales que favorecen la salud de los vasos sanguíneos y ayudan a disminuir diversos factores de riesgo cardiovascular.
Asimismo, pueden contribuir al control del colesterol, favorecer una mejor regulación de la presión arterial y apoyar el mantenimiento de un peso adecuado.
Evitar el consumo de tabaco
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Fumar continúa siendo uno de los hábitos más perjudiciales para el sistema cardiovascular.
Según la OMS, el tabaco deteriora los vasos sanguíneos, incrementa la presión arterial y favorece la acumulación de placas en las arterias, aumentando significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
La buena noticia es que abandonar el cigarrillo produce beneficios desde las primeras etapas, y el riesgo cardiovascular disminuye progresivamente con el paso del tiempo.
Mantener un peso adecuado
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El sobrepeso y la obesidad están estrechamente relacionados con numerosas enfermedades cardiovasculares.
El exceso de grasa corporal puede alterar los niveles de colesterol, elevar la presión arterial y aumentar la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, factores que incrementan el riesgo de problemas cardíacos.
Por ello, los especialistas recomiendan adoptar hábitos sostenibles basados en una alimentación equilibrada y actividad física regular, en lugar de recurrir a dietas extremas.
Dormir lo suficiente
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El descanso también desempeña un papel importante en la salud cardiovascular.
Dormir pocas horas de manera habitual puede afectar el control de la presión arterial, alterar procesos metabólicos y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.
Mantener horarios regulares de sueño, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y crear un ambiente adecuado para descansar son medidas que favorecen tanto el sueño como la salud cardíaca.
Cuidar el bienestar emocional
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La salud mental es un componente fundamental de la salud integral.
El estrés prolongado puede elevar la presión arterial y aumentar la carga de trabajo del corazón debido a la liberación constante de hormonas relacionadas con la respuesta al estrés.
Además, muchas personas recurren a conductas poco saludables cuando están estresadas, como fumar, comer en exceso o reducir la actividad física. Técnicas de relajación, ejercicio regular, apoyo social y una adecuada gestión emocional pueden ayudar a reducir estos efectos.
Controlar la presión arterial y el colesterol
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Uno de los principales desafíos de las enfermedades cardiovasculares es que muchas veces se desarrollan sin síntomas evidentes.
La hipertensión arterial y el colesterol elevado pueden permanecer durante años sin manifestaciones claras. Por ello, es importante realizar revisiones médicas periódicas, especialmente cuando existen antecedentes familiares o factores de riesgo.
Detectar estas alteraciones a tiempo permite implementar cambios en el estilo de vida o iniciar tratamientos que reduzcan significativamente el riesgo de complicaciones.
Fortalecer las relaciones sociales
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Las relaciones personales también pueden influir en la salud del corazón.
Diversos estudios han mostrado que las personas que cuentan con redes de apoyo sólidas suelen experimentar menos estrés y una mejor calidad de vida.
Compartir tiempo con familiares, amigos o grupos comunitarios puede favorecer el bienestar emocional y contribuir indirectamente a una mejor salud cardiovascular. Por ello, los factores sociales forman parte de un enfoque integral para cuidar el corazón.
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