Padre Orlando celebra 22 años de sacerdocio bajo la mirada de María

El sacerdote aseguró que ha sido, guiado por la Virgen y una fe que sana corazones.
Desde que era apenas un niño, Jesús Orlando Rodríguez sintió que su vida estaba marcada por una presencia maternal y profunda. Tenía ocho años cuando, en la Basílica de Guadalupe, experimentó un momento que definiría su vocación: la mirada viva y tierna de la Virgen María, que según recuerda parecía seguirlo con compasión. Aquella experiencia despertó en él un amor entrañable por la Madre de Dios y sembró la semilla de su llamado. Años después, al ver a un sacerdote alegre y entregado en su parroquia, y al servir como monaguillo desde los 10 años, esa inquietud infantil se transformó en una decisión firme: entregar su vida al sacerdocio y hoy incluso es reconocido por los feligreses como 'él padre con el don de sanación'.
Hoy, a 22 años de su ordenación sacerdotal, ocurrida el 5 de febrero de 2004 cuando tenía apenas 27 años, el padre Jesús Orlando Rodríguez celebra su aniversario como párroco de Nuestra Señora del Refugio, en el oriente de Monclova. Es originario de Frontera Coahuila y actualmente con 49 años de edad, su camino pastoral ha estado marcado por la fidelidad, la formación constante y una espiritualidad profundamente mariana.

Un llamado que nació en familia.
Hijo de Manuel Rodríguez García y de María Esther Aguilar, el sacerdote reconoce que crecer en una familia católica y practicante fue fundamental para responder al llamado de Dios. Ese entorno de fe lo acompañó desde su ingreso al seminario y sigue siendo parte esencial de su identidad espiritual.

Un camino pastoral de servicio.
A lo largo de su ministerio, el padre Jesús Orlando ha servido en distintas comunidades. Inició en la parroquia de Nuestra Señora de Atocha en Saltillo, fue formador espiritual en el seminario, vicario en varias parroquias y, desde hace una década, párroco de Nuestra Señora del Refugio, donde ha consolidado una comunidad viva y cercana.

La Eucaristía, centro de su sacerdocio.
Si hay algo que ha marcado profundamente su vida sacerdotal es la Eucaristía. Desde el seminario, la consagración ha sido para él un momento sagrado y transformador.
“Sé que Jesús vive en esa hostia”, expresa, afirmando que celebrar la Santa Misa es una de las mayores alegrías de su ministerio.

Un mensaje de misericordia y esperanza.
Para la comunidad, su mensaje es claro: Dios es profundamente misericordioso y nunca abandona. Acompaña especialmente cuando hay debilidad, soledad o dolor. Esa certeza lo ha llevado también a ejercer, por gracia de Dios, el don de la sanación, que atribuye al amor infinito del Señor por su pueblo.

María, compañera de todo el camino.
La Virgen de Guadalupe ha estado presente en cada etapa de sus 22 años de sacerdocio. Desde el ornamento de su ordenación hasta promesas personales ofrecidas como sacrificio, María ha sido para él madre, guía y refugio. En este aniversario, el padre Jesús Orlando eleva su gratitud a Dios y a la Reina del Cielo, renovando una vocación nacida del amor y sostenida por la fe.

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