Pierde la vida Liah Fernanda la niña que luchó hasta el final

La pequeña Liah luchó con valentía, desde que fue atropellada el pasado 2 de enero en la colonia Aviación de Ciudad Frontera.
La historia de Liah Fernanda Lucio Ramos de 9 años de edad conmovió profundamente a la región centro del Estado. Durante doce días, su nombre fue sinónimo de esperanza, oración y espera interminable, sin embargo, este miércoles 14 de enero al medio día se confirmó la muerte de la pequeña a consecuencia de haber sido atropellada mientras se transportaba en su scooter en la colonia Aviación de Ciudad Frontera el pasado 2 de enero.
Se aferró a la vida con una fuerza que sorprendió incluso a los médicos, pero este día su corazón dejó de latir en la Clínica 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde permanecía internada. Su fallecimiento fue confirmado por personal médico, señalando como causa presunta una muerte cerebral, consecuencia de las graves lesiones sufridas tras haber sido atropellada.
La noticia cayó como un golpe seco para familiares, amigos y una comunidad entera que siguió de cerca cada actualización sobre su estado de salud, aferrándose a la posibilidad de un milagro. El 5 de enero, su madre, Carla Ramos, informó que Liah permanecía hospitalizada con una inflamación cerebral importante. Aunque los médicos descartaron fracturas de cráneo o traumatismos severos, el diagnóstico seguía siendo delicado. Esa información mantuvo viva la esperanza de que, con el paso de los días, la pequeña pudiera mostrar una mejoría.

Una lucha silenciosa.
Durante casi dos semanas, Liah permaneció bajo estricta vigilancia médica. Su estado era reservado, pero estable, y cada jornada representaba una nueva batalla. Familiares y personas solidarias se unieron en cadenas de oración, mensajes de apoyo y muestras de cariño para la niña y sus padres, reuniéndose en la explanada de la torre B del IMSS para rezar o tratar de enviarle su cariño a la pequeña.

Más que una paciente.
Liah no solo era una niña hospitalizada: era una pequeña llena de energía, amante del deporte. Jugaba tochitos en el club deportivo Venadas, donde compañeros y entrenadores hoy la recuerdan como una niña alegre, disciplinada y apasionada por el juego, siempre con una sonrisa y ganas de correr.
Hasta el momento, la familia no ha emitido detalles sobre los servicios funerarios. Su partida deja un vacío profundo y una reflexión inevitable sobre la fragilidad de la vida. Liah se fue, pero su lucha, su sonrisa y el amor que despertó en su comunidad permanecerán como un recuerdo imborrable.

Noticias del tema