Por qué las mujeres se sienten más cansadas aunque duerman más que los hombres

Despertar sin energía es una situación frecuente, incluso cuando el tiempo de descanso es similar entre hombres y mujeres.
De acuerdo con The Washington Post, en el caso femenino el sueño se ha convertido en un tema relevante respaldado por evidencia científica, que destaca cómo la fatiga y el estrés cotidiano impactan su bienestar.
Diversos estudios sugieren que las mujeres podrían requerir más descanso que los hombres debido a factores biológicos, hormonales y sociales. Aunque en promedio duermen alrededor de once minutos más por noche, suelen experimentar mayor cansancio, somnolencia durante el día y cambios en el estado de ánimo.
Esta diferencia no se explica solo por la duración del sueño, sino por su calidad. La mayor incidencia de trastornos del sueño, junto con el efecto de las hormonas y las responsabilidades diarias, influye en que el descanso femenino sea menos reparador.
Investigaciones citadas indican que, incluso cuando duermen más tiempo y con calidad similar, las mujeres reportan mayores niveles de estrés y ansiedad que los hombres, lo que contribuye a una sensación persistente de fatiga.
El papel del reloj biológico
El ritmo circadiano, encargado de regular el ciclo de sueño y vigilia, presenta ligeras diferencias entre sexos. En las mujeres, este reloj interno suele ser un poco más corto, lo que favorece que se duerman y despierten más temprano.
Sin embargo, esta característica puede generar un desajuste con los horarios sociales, como el trabajo o la escuela. Este fenómeno, conocido como “jet lag social”, incrementa el cansancio y dificulta tanto conciliar el sueño como levantarse por la mañana.
Mayor prevalencia de trastornos del sueño
Las mujeres presentan más problemas relacionados con el descanso. Tienen entre un 40% y 60% más probabilidad de sufrir insomnio que los hombres, además de mayores dificultades tanto para quedarse dormidas como para mantener el sueño.
También es más común en ellas la presencia de afecciones como el síndrome de piernas inquietas, lo que agrava el impacto en la calidad del descanso.
La falta de sueño tiene consecuencias más marcadas en las mujeres. Estudios muestran que, tras dormir menos, ellas experimentan un mayor deterioro en su funcionamiento diario. Incluso, su sueño de recuperación suele ser más profundo, lo que sugiere una mayor necesidad de descanso reparador.
Influencia hormonal y factores sociales
Las variaciones hormonales juegan un papel importante. Etapas como el embarazo, el posparto, la perimenopausia y la menopausia suelen intensificar los problemas de sueño, debido a síntomas como sofocos o sudoraciones nocturnas.
A esto se suman factores sociales, como la carga de responsabilidades familiares, que pueden aumentar el estrés, la ansiedad y dificultar el descanso. El dolor crónico, más frecuente en mujeres, también contribuye a este problema.
Cómo mejorar la calidad del sueño
Para favorecer un mejor descanso, los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables como reducir el consumo de cafeína y alcohol por la tarde, mantener horarios de sueño regulares y establecer rutinas relajantes antes de dormir.
Asimismo, cuidar el ambiente del dormitorio —manteniéndolo oscuro, silencioso y con una temperatura adecuada— puede ayudar a lograr un sueño más profundo y reparador.
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