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Qué comer y qué evitar para mantener la vesícula biliar sana

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La alimentación tiene un papel clave en el cuidado de la vesícula biliar y en la prevención de problemas como los cálculos biliares o la inflamación. Especialistas de la Mayo Clinic y del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases señalan que una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas y rica en alimentos frescos puede disminuir el riesgo de complicaciones en personas con antecedentes de enfermedades biliares.

Ambas instituciones coinciden en que el manejo alimenticio es una de las herramientas más importantes tanto para prevenir como para controlar estos trastornos. Recomiendan reducir el consumo de productos ultraprocesados, frituras y embutidos, y priorizar grasas saludables como el aceite de oliva y el aguacate, además de aumentar la ingesta de fibra mediante cereales integrales, verduras y proteínas magras. Este tipo de alimentación ayuda a disminuir la inflamación y favorece una mejor composición de la bilis.

Entre los alimentos más recomendados para la salud de la vesícula destacan las frutas, verduras, granos integrales, pescado, pollo sin piel y legumbres. Las proteínas magras son preferibles frente a las carnes rojas o procesadas, ya que contienen menos grasa saturada.

Además, varios tipos de pescado aportan ácidos grasos omega-3, los cuales, según la Cleveland Clinic, podrían ayudar a reducir el riesgo de cálculos biliares. También se sugiere incluir frutos secos y semillas en cantidades moderadas, debido a sus posibles beneficios sobre la salud biliar.

Los lácteos bajos en grasa, el yogur natural y los quesos descremados también son opciones recomendadas por su contenido de proteína y menor carga de grasa. En cuanto a las grasas para cocinar, el aceite de oliva se considera una mejor alternativa frente a mantecas y margarinas.

La Mayo Clinic enfatiza además la importancia de consumir alimentos frescos y mínimamente procesados, ya que esto permite controlar mejor los síntomas en personas con predisposición a enfermedades de la vesícula.

Dos patrones alimenticios respaldados por evidencia científica para este tipo de afecciones son la dieta mediterránea y la dieta DASH, ambas basadas en alimentos integrales, grasas saludables y un alto aporte de fibra. Los especialistas también destacan la importancia de mantenerse hidratado, recomendando consumir entre seis y ocho vasos de agua al día para favorecer el funcionamiento metabólico de la vesícula.

Por otro lado, existen alimentos que conviene limitar o evitar. Las frituras, los embutidos, los ultraprocesados y los productos ricos en grasas saturadas o colesterol pueden aumentar el riesgo de inflamación y formación de cálculos biliares.

También se recomienda moderar el consumo de carnes rojas, vísceras y algunos mariscos debido a su alto contenido de colesterol, además de evitar aderezos industriales, bollería y snacks procesados.

Los carbohidratos refinados, como el pan blanco, las pastas refinadas o los cereales azucarados, también deben consumirse con moderación, ya que contienen poca fibra y pueden favorecer alteraciones en la composición de la bilis.

En caso de presentar dolor o malestar relacionado con la vesícula, los especialistas sugieren reducir temporalmente el consumo de grasas y acudir al médico para recibir orientación personalizada. La reintroducción de alimentos tras una crisis debe realizarse de forma gradual y supervisada.

El peso corporal también influye directamente en la salud biliar. El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases advierte que el exceso de peso, especialmente la grasa abdominal, puede aumentar el colesterol en la bilis y dificultar el vaciamiento adecuado de la vesícula.

Sin embargo, perder peso demasiado rápido también representa un riesgo. Dietas extremas o cirugías bariátricas pueden favorecer la formación de cálculos biliares, sobre todo en personas predispuestas. En algunos casos, los médicos pueden indicar Ursodiol para disminuir ese riesgo durante procesos de pérdida acelerada de peso.

Otro factor importante es evitar el llamado “rebote” o ciclado de peso, es decir, perder y recuperar kilos repetidamente, ya que esto incrementa la probabilidad de desarrollar cálculos.

Para quienes ya presentan síntomas o antecedentes de enfermedades biliares, también se recomienda realizar comidas pequeñas y frecuentes, evitando ayunos prolongados. Saltarse comidas puede favorecer la acumulación de colesterol en la bilis debido a que la vesícula no se vacía de forma regular.

La actividad física es otro elemento fundamental. El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases aconseja realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar rápido o nadar, además de incluir ejercicios de fuerza dos veces por semana.

En conjunto, mantener un peso saludable, reducir el sedentarismo, moderar el alcohol y seguir una alimentación equilibrada forman parte de las principales recomendaciones para proteger la salud de la vesícula biliar y reducir el riesgo de complicaciones futuras.

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