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Qué es la hernia inguinal y cuáles son los síntomas más comunes

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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Un bulto o incomodidad en la zona de la ingle suele ser uno de los primeros indicios de una hernia inguinal, una afección bastante común que afecta a millones de personas en el mundo. De acuerdo con el periódico The New York Times, este problema se encuentra entre las causas más frecuentes de cirugía tanto en adultos como en niños.

Las hernias inguinales ocurren cuando una parte del intestino u otro tejido interno atraviesa una zona debilitada de la pared abdominal en la región de la ingle. Esto puede provocar una protuberancia visible o una sensación extraña en esa área.

Aunque se presentan con mayor frecuencia en hombres y el riesgo aumenta con la edad, también pueden aparecer en mujeres y en niños. El tratamiento suele ser quirúrgico y depende de la gravedad del caso, mientras que la prevención es limitada debido a factores anatómicos y genéticos.

Qué es una hernia inguinal

Este tipo de hernia se produce cuando existe una abertura o debilidad en la pared abdominal que permite que tejidos u órganos sobresalgan hacia el exterior. El médico Yuri Novitsky, director del Columbia Hernia Center, explicó que la cavidad abdominal cuenta con una gran cantidad de terminaciones nerviosas, por lo que las protuberancias pueden causar molestias, sensación de ardor o incluso dolor.

La zona más común donde aparecen es la ingle, aunque también pueden presentarse en el ombligo o en cicatrices de cirugías previas. En algunos casos no se observa un bulto evidente. El cirujano Benjamin Poulose, del Ohio State University Wexner Medical Center, señala que el término “hernia” se refiere a cualquier abertura anormal en el cuerpo por la que puede sobresalir tejido.

Existe la creencia de que levantar objetos pesados provoca hernias, pero Novitsky explica que, en la mayoría de los casos, esa actividad solo hace evidente una hernia que ya estaba presente.

Factores de riesgo

El riesgo de padecer una hernia inguinal es mucho mayor en los hombres. Un estudio citado por The New York Times indica que la probabilidad de desarrollarla a lo largo de la vida es cercana al 27 % en hombres, mientras que en mujeres es de alrededor del 3 %. Esto se debe en parte a diferencias anatómicas relacionadas con el descenso de los testículos durante el desarrollo fetal, que deja una zona más débil en la ingle.

La edad también influye, ya que con el paso del tiempo la pared abdominal puede debilitarse. Datos de Dinamarca muestran que los hombres mayores de 70 años tienen hasta siete veces más probabilidades de necesitar cirugía que quienes tienen 40 años.

Los bebés también pueden verse afectados, especialmente los prematuros. Aproximadamente el 30 % de los recién nacidos prematuros presenta hernias inguinales, frente a cerca del 5 % de los nacidos a término. Además, algunas personas con trastornos del tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers-Danlos, tienen mayor predisposición.

Síntomas y evolución

En muchos casos las hernias inguinales no producen síntomas claros. Cerca de un tercio de los pacientes solo experimenta molestias leves o incomodidad ocasional.

Cuando los síntomas son mínimos, los médicos suelen recomendar vigilancia activa para observar cómo evoluciona la afección. Sin embargo, alrededor del 25 % de los hombres decide operarse en los primeros dos años tras el diagnóstico, y cerca del 60 % termina sometiéndose a cirugía antes de cinco años.

Es importante buscar atención médica inmediata si aparecen señales como dolor intenso, náuseas, aumento del tamaño del bulto o endurecimiento de la zona, ya que podría indicar que una parte del intestino quedó atrapada y existe riesgo de complicaciones graves.

En mujeres, aunque las hernias inguinales son menos frecuentes, las hernias femorales —ubicadas en la parte superior del muslo— pueden generar complicaciones con mayor facilidad y requieren especial vigilancia.

Tratamiento y avances quirúrgicos

La cirugía es el tratamiento más habitual para las hernias inguinales. El procedimiento más utilizado es la cirugía abierta, que puede realizarse con suturas o con una malla quirúrgica sintética. El uso de malla suele preferirse porque reduce la probabilidad de que la hernia reaparezca.

En los últimos años también se ha extendido la cirugía laparoscópica, que se realiza mediante pequeñas incisiones y, en algunos casos, con asistencia robótica. Esta técnica suele permitir una recuperación más rápida, cicatrices menos visibles y menor dolor posterior, aunque requiere personal especializado y no está disponible en todos los centros médicos.

Prevención y recomendaciones

No existe una forma completamente efectiva de prevenir las hernias inguinales, ya que sus causas no se conocen con precisión. No obstante, los especialistas recomiendan mantener hábitos saludables que ayuden a reducir la presión en el abdomen, como evitar el sobrepeso, mantenerse físicamente activo y tratar problemas como el estreñimiento crónico o la tos persistente.

Detectar el problema a tiempo también es fundamental. Consultar con un médico ante cualquier bulto o molestia en la ingle puede facilitar el diagnóstico y disminuir el riesgo de complicaciones.

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