Radiación y microgravedad: riesgos en tripulación de Artemis II

La misión Artemis II plantea riesgos para la salud de astronautas, desde cambios en la visión hasta enfermedades cardiovasculares, advierte la científica Carol Perelman.
La misión Artemis II no solo representa un avance histórico, sino también un reto fisiológico extremo, con posibles efectos en la salud de los astronautas, según Carol Perelman.
Un cuerpo humano fuera de su entorno natural
La NASA llevó a cabo un viaje que alejó a la tripulación más de 406 mil 778 kilómetros de la Tierra, exponiéndola a condiciones fuera de la protección de la atmósfera y la magnetósfera.
De acuerdo con Perelman, el cuerpo humano, adaptado a la gravedad terrestre, enfrenta un choque inmediato al salir al espacio profundo.

Radiación cósmica y riesgos a largo plazo
Uno de los principales peligros es la exposición constante a radiación cósmica, que puede provocar efectos inmediatos como náuseas, pero también daños a largo plazo.
La especialista advierte que estos cambios podrían impactar el ADN y los tejidos, además de incrementar riesgos de enfermedades graves.
Estudios previos señalan que la mortalidad por enfermedad cardiovascular puede ser hasta cuatro o cinco veces mayor en astronautas que viajaron a la Luna.

Microgravedad y cambios en la visión
La microgravedad altera la distribución de fluidos en el cuerpo, lo que puede generar efectos visibles como hinchazón facial y presión en el cráneo.
Estos cambios pueden derivar en alteraciones en la visión, debido a la presión en las órbitas oculares.

Experimentos científicos clave
Durante la misión se realizaron estudios como ARCHeR, AVATAR y análisis de biomarcadores inmunitarios, diseñados para comprender cómo el espacio afecta al organismo.
Estos experimentos buscan medir desde el sistema inmunológico hasta el comportamiento y el desempeño físico de la tripulación.

Impacto en la medicina y salud mental
Los hallazgos podrían aplicarse en áreas como la medicina personalizada, el diagnóstico de enfermedades y tratamientos para padecimientos como la osteoporosis.
Además, el entorno de confinamiento y aislamiento genera estrés físico y mental, elevando niveles de cortisol y afectando el sistema inmunológico.
Noticias del tema