Reloj biológico y demencia: la ciencia revela cómo la irregularidad horaria eleva el riesgo

Las disrupciones del ritmo circadiano se han posicionado como un elemento clave en la aparición de enfermedades neurodegenerativas de gran impacto.
Un estudio reciente publicado en la revista científica Neurology indica que las personas con relojes biológicos inestables presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar demencia, con un aumento de hasta 45% en quienes concentran su mayor nivel de actividad en horas tardías del día.
Este descubrimiento resalta el papel fundamental de la regularidad biológica para preservar la salud cerebral a largo plazo.
Sueño, reloj interno y función cognitiva
Investigadores de la UT Southwestern, encabezados por la doctora Wendy Wang, analizaron a más de 2,000 adultos mayores en Estados Unidos, con una edad promedio de 79 años, a lo largo de tres años de seguimiento.
Al inicio del estudio, ninguno de los participantes mostraba signos de deterioro cognitivo. Mediante dispositivos que registraban actividad física y ritmo cardíaco, los científicos evaluaron la consistencia y fortaleza del ritmo circadiano de cada voluntario.
Los resultados fueron claros: quienes presentaban ritmos más frágiles y desorganizados tuvieron un riesgo 2.5 veces mayor de desarrollar demencia en comparación con aquellos que mantenían patrones regulares de descanso y actividad.
Un hallazgo especialmente relevante fue la relación entre el horario del pico de actividad diaria y la salud cognitiva. Los participantes cuyo mayor nivel de energía se manifestaba después de las 14:15 horas mostraron una probabilidad 45% superior de recibir un diagnóstico de demencia.
Según los especialistas, este desfase provoca una desincronización entre el reloj interno y los ciclos naturales de luz y oscuridad, lo que afecta procesos celulares esenciales.
El reloj biológico como eje del organismo
El ritmo circadiano funciona como un sistema central de coordinación, regulando ciclos de 24 horas que influyen en funciones tan diversas como la digestión, la temperatura corporal y la secreción hormonal.
Aunque con el envejecimiento estos ritmos tienden a debilitarse, la investigación sugiere que su alteración no solo acompaña al paso del tiempo, sino que puede anticipar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
Prevención desde la cronobiología
Ante las proyecciones que estiman que 19 millones de personas padecerán demencia en Europa para 2050, estos resultados abren una oportunidad para la prevención mediante estrategias no invasivas.
La doctora Wang señala que la fototerapia, el uso controlado de melatonina, rutinas regulares de ejercicio y una adecuada exposición a la luz solar matutina son herramientas clave para reforzar el reloj biológico.
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