Robos hormiga: el golpe silencioso que está ahogando a los pequeños negocios de Monclova

No hacen ruido. No rompen chapas ni activan alarmas. No llegan de madrugada ni dejan vitrinas destrozadas.
El robo hormiga es silencioso, cotidiano y persistente, pero sus efectos son devastadores para decenas de pequeños comercios en Monclova y la Región Centro de Coahuila.
Un cuaderno que “se pierde”, un lápiz que no se cobra, una carpeta que desaparece del estante, mercancía que nunca llega a la caja. Pérdidas mínimas a simple vista, pero que al final del mes se traducen en faltantes constantes, números en rojo y negocios al borde del cierre.
“Parece poco, pero al mes sí pega”
José Ángel Carrillo, dueño de una papelería con varios años de operación en Monclova, sabe bien de lo que habla. Para él, el robo hormiga se ha convertido en una preocupación diaria.“Uno piensa que es poca cosa, que se llevaron un lápiz o un cuaderno, pero cuando haces corte y ves que falta mercancía, ahí te das cuenta. Al mes sí pega, y mucho”, relata el comerciante.
Carrillo explica que la mayoría de estos robos ocurren a plena luz del día, cuando el negocio está lleno o cuando el personal se distrae atendiendo a otros clientes. En muchos casos, incluso, se trata de personas que aparentan ser clientes habituales.“Hay quienes vienen seguido, se ganan la confianza, y de repente empiezan a llevarse cosas pequeñas. No es un asalto, es algo constante, y eso es lo que más afecta”, señala.
Un delito que casi nadie denuncia
A pesar de las pérdidas, la mayoría de los comerciantes no presenta denuncias formales, ya sea por considerar que el monto es bajo, por falta de tiempo o por desconfianza en el proceso.
Sin embargo, esta falta de denuncias se convierte en un obstáculo para las autoridades.
Un inspector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Fiscalía General del Estado fue claro al respecto: sin denuncias, no hay investigación.“Mientras no exista una denuncia formal, no se puede abrir una carpeta de investigación. Entendemos que a veces los montos parecen pequeños, pero es importante denunciar para poder actuar”, explicó el funcionario.
El inspector subrayó que el robo hormiga sí es un delito, y que cuando se documenta adecuadamente puede incluso revelar patrones, personas reincidentes o redes que afectan a varios comercios de una misma zona.
El miedo a perder más
Para muchos comerciantes, denunciar implica cerrar el negocio unas horas, trasladarse a la Fiscalía y enfrentar trámites que consideran largos y desgastantes. Otros temen represalias o simplemente sienten que “no vale la pena”.“Si cierras para ir a denunciar, pierdes ventas. Y si no denuncias, sigues perdiendo mercancía. Estamos atrapados”, lamenta José Ángel Carrillo.
Mientras tanto, los robos continúan, gota a gota, como una fuga que nadie repara, pero que vacía lentamente las finanzas de los pequeños negocios.
Una llamada a la conciencia
El robo hormiga no solo afecta al comerciante. Sus consecuencias alcanzan a toda la comunidad: aumento de precios, recorte de personal, cierre de negocios familiares y pérdida de empleos.
Tanto comerciantes como autoridades coinciden en que la denuncia es clave, pero también lo es la conciencia ciudadana. Llevarse “algo pequeño” no es un descuido ni una travesura: es un delito que puede significar la diferencia entre que un negocio siga abierto o baje la cortina para siempre.
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