Sequedad bucal: por qué aumenta con la edad y cuáles son las estrategias para prevenirla

Despertar con la boca reseca, dificultad para tragar o incomodidad al hablar suele atribuirse al envejecimiento, pero en realidad este problema, conocido como xerostomía, no es una consecuencia inevitable de la edad. En muchos casos, tiene causas concretas que pueden identificarse y tratarse.
De acuerdo con información difundida por Men’s Health, aunque la sequedad bucal es más común en personas mayores, no está provocada directamente por el paso del tiempo. Factores como la deshidratación, el uso de ciertos medicamentos o algunas enfermedades pueden estar detrás del problema, por lo que detectar su origen es clave para evitar complicaciones y mantener una buena calidad de vida.
La saliva desempeña funciones fundamentales que suelen pasar desapercibidas. Interviene en acciones básicas como masticar, tragar y hablar, además de proteger los dientes. Contiene minerales como calcio y fosfato, que fortalecen el esmalte, y ayuda a eliminar restos de comida y bacterias. Cuando su producción disminuye de forma constante, las consecuencias van más allá de la simple incomodidad.
Una reducción prolongada de saliva aumenta el riesgo de caries, infecciones y otros problemas en la boca, incluidos los causados por hongos, lo que puede afectar tanto la salud oral como el bienestar general.
Entre las causas más frecuentes se encuentra la falta de hidratación. Especialistas señalan que muchas personas padecen este problema simplemente por no consumir suficiente agua durante el día. También influyen hábitos como el tabaquismo, que afecta directamente a las glándulas salivales, y el uso de numerosos medicamentos, ya que cientos de fármacos tienen la sequedad bucal como efecto secundario. En algunos casos, también puede estar relacionada con enfermedades o con factores como el estrés.
Durante la noche, la situación suele empeorar. Respirar por la boca al dormir, algo común en personas con congestión nasal o apnea del sueño, reduce la humedad y acentúa la sensación de sequedad al despertar.
Aunque la boca seca es el signo más evidente, existen otros síntomas que pueden acompañarla, como sensación pegajosa, dificultad para masticar o hablar, ardor, labios agrietados y mal aliento. Cuando estos aparecen de forma constante, es importante prestarles atención.
El tratamiento depende de la causa. Si está relacionado con medicamentos, conviene consultar con un profesional para valorar ajustes. En otros casos, atender problemas como la apnea del sueño puede ser determinante. Como medidas iniciales, se recomienda beber más agua, masticar chicle sin azúcar para estimular la saliva y evitar sustancias que agravan el problema, como alcohol, cafeína y tabaco.
Para aliviar los síntomas, también puede ser útil usar humidificadores durante la noche y optar por enjuagues bucales sin alcohol. En situaciones más persistentes, existen alternativas como la saliva artificial o medicamentos específicos, siempre bajo supervisión médica.
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