T-MEC bajo presión: exigen un viraje en la política de México

El 80% de las exportaciones de México van a Estados Unidos lo que debe aprovecharse para crear la necesidad de continuar atendiendo su mercado, incluso, adecuándose a sus necesidades.
Aunque la postura de Donald Trump de no necesitar a México para un tratado de libre comercio, se considera para algunos empresarios como una estrategia de negociación agresiva propia del presidente estadounidense, pero se advierte que el verdadero riesgo no está en Washington, sino en la política interna que México sigue.
Para el empresario industrial, Carlos Elizondo Delgado la actuación de la presidenta Claudia Sheinbaum en el tema internacional en relación al T-MEC, además de desaciertos en otros muchos rubros, no es la correcta dado que no está viendo la realidad de dependencia económica que tiene el país con Estados Unidos, cuando es el principal comprador de la producción mexicana que va al exterior.
Una relación comercial asimétrica, pero inevitable
“Ellos son nuestro mercado natural. El 80% de nuestras exportaciones van a Estados Unidos. No está mal que Trump quiera proteger su economía; los que estamos mal somos nosotros (presidencia de la República Mexicana)”, afirmó.
Elizondo consideró que el gobierno mexicano ha ignorado una realidad básica que es que Estados Unidos es el mercado más grande del mundo y México lo tiene “a tiro de escopeta” con más de 3 mil kilómetros de frontera compartida.
Desde su perspectiva, México debería enfocarse en atender las necesidades del mercado estadounidense, adaptarse a sus exigencias y fortalecer la relación comercial, en lugar de confrontarla.
Crítica frontal a la política económica del gobierno mexicano
El empresario, quien además es consejero ante la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), insistió en que la política que actualmente sigue el país va en sentido contrario a lo que requiere la relación con Estados Unidos.
“Creo que la política que está llevando nuestra presidenta está equivocada. Estamos tratando de meternos en una dinámica izquierdista inútil que lo único que genera es pobreza”, sostuvo.
Citó ejemplos como Cuba y Venezuela para advertir sobre los riesgos de modelos económicos cerrados o con fuerte sesgo ideológico, contrastándolos con casos como Japón, Corea del Sur y Alemania, países que apostaron por la economía de mercado, la educación y la competitividad global tras periodos de crisis profunda.

El T-MEC como motor del desarrollo industrial
Frente a una revisión del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, cabe recordar el inicio de dicho acuerdo en los años noventa que representó una ventaja para las partes: Estados Unidos frenó la migración industrial y México se vio obligado a modernizar su planta productiva.
“El tratado provocó que muchas empresas mexicanas se modernizaran y hoy somos competitivos a nivel mundial en muchas cosas”, señaló y eso es el atractivo a “vender” a Estados Unidos.
Reconoció que no todas las empresas sobrevivieron al cambio, pero destacó que el saldo fue positivo para el desarrollo industrial del país, especialmente en los estados del norte.
Jorge Matanous, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), señaló que, respecto al T-MEC, debe revisarse minuciosamente para no afectar a los sectores productivos locales.
Agregó que confía en que Estados Unidos cumplirá con lo estipulado, reconociendo a México como uno de sus principales socios comerciales. “Pues sí, eh, confiamos en que Estados Unidos cumpla lo que dice, que somos sus más allegados, comerciantes y su principal socio. Y pues esperemos que por ahí venga la relación a concretar el acuerdo”, concluyó.
A su vez, Alejandro Loya Galaz, El empresario local del ramo industrial, aseguró que los comentarios de Trump responden a un estilo de negociación agresivo, más propio de un hombre de negocios que de un político, y descartó que el tratado de libre comercio con México pueda venirse abajo.
Respecto a la intención de Trump de que los automóviles y otros productos se fabriquen únicamente en Estados Unidos, el empresario consideró que se trata de una postura poco realista. “Las inversiones que tienen las industrias americana, japonesa, coreana y otras en México son enormes. Representan muchos años de trabajo y miles de millones de dólares; no es fácil mover una producción de un lugar a otro”.
Sentenció que Estados Unidos seguirá necesitando a México y a Canadá para mantener la fortaleza económica en Norteamérica y frente a otras potencias mundiales.
Riesgo de aranceles y freno a la relocalización de empresas
De no alinearse con Estados Unidos en la renegociación del T-MEC, Carlos Elizondo advirtió que México podría enfrentar mayores aranceles, más trabas comerciales y un endurecimiento en las exportaciones.
Esto, dijo, afectaría directamente a sectores productivos que seguirán fabricando para el mercado estadounidense, pero con mayores costos y menor competitividad.
Reflexionó sobre recientes efectos negativos que tuvo el sector económico de México, sobre todo el norte del país, con la reforma judicial que frenó la relocalización de empresas que buscaban salir de Asia hacia el norte de México principalmente por la inseguridad y la falta de certeza jurídica.
“La falta de certeza jurídica espanta a los inversionistas. No saben qué va a pasar mañana en un país que cambia sus leyes de un día para otro”, afirmó.
Poder judicial y confianza para invertir
El empresario criticó los cambios en el Poder Judicial, al considerar que han debilitado la confianza para invertir en el país.
“Se perdió un poder judicial profesional, preparado, que daba certeza. Hoy eso ya no existe y eso tiene consecuencias directas en la economía”, aseguró, “al concentrar el poder ejecutivo, legislativo y judicial sin contrapesos, se genera un entorno de alto riesgo para la inversión nacional y extranjera”.
El futuro del T-MEC y de México
Insistió en un cambio inmediato de rumbo en la política económica y comercial del país.
“Tenemos una ventaja geográfica envidiable. Lo que tenemos que hacer es ver qué necesitan los estadounidenses, producirlo y vendérselo”, subrayó Elizondo.
Mientras Donald Trump endurece su discurso y presiona, el sector empresarial coincide en que México aún está a tiempo de corregir el rumbo, pues mientras Trump aplica o no lo que declara, no es prudente perder el T-MEC, al contrario, debe permanecer.

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