Trasvase desde Don Martín desata tensión hídrica en el norte

El trasvase de agua desde la presa Don Martín, con solo 11.7% de capacidad, agrava la crisis hídrica en Coahuila, donde las principales presas están por debajo del 20%.
La apertura de compuertas en la presa Venustiano Carranza, conocida como “Don Martín”, para transferir agua hacia Nuevo León ha reactivado la tensión hídrica en el norte del país, en un contexto marcado por sequía prolongada, niveles críticos en los embalses y creciente presión sobre los recursos disponibles.
La medida, implementada en plena temporada de Semana Santa, ocurre cuando este embalse ubicado en el municipio de Juárez, Coahuila, registra apenas 11.7 por ciento de su capacidad total, equivalente a poco más de una décima parte de su almacenamiento, estimado en más de mil 300 hectómetros cúbicos.
Registros
Se trata de uno de los niveles más bajos registrados en los últimos años para una presa estratégica en el noreste del país. A pesar de este escenario, autoridades autorizaron el envío de agua hacia la presa Salinillas, en Anáhuac, Nuevo León, la cual se encuentra alrededor del 29 por ciento de llenado.
Advertencia
El argumento oficial es garantizar el suministro para consumo humano y sostener la producción agrícola en esa entidad. Sin embargo, en Coahuila la decisión ha generado preocupación entre comunidades y productores, quienes advierten que la extracción podría agravar la escasez. El síndico del Ayuntamiento de Juárez, Juan Valentín Moreno, expresó la inquietud local: “Sí nos afecta seriamente, sobre todo en esta época de sequía cuando hay muy poca agua. No sabemos cuánto tiempo se va a mantener esta situación”. El caso de Don Martín refleja una problemática más amplia en el estado. Las principales presas de Coahuila presentan niveles críticos. La presa La Amistad, en Ciudad Acuña, se mantiene entre el 13 y el 19 por ciento de su capacidad, mientras que la presa Falcón, en la misma cuenca del Río Bravo, ronda el 14 por ciento. Estos niveles están muy por debajo del rango óptimo, que supera el 50 por ciento, necesario para garantizar el abasto sostenible.
Sistema
En contraste, algunas presas de menor escala presentan mejores niveles, aunque insuficientes para equilibrar el sistema. La presa San Miguel se ubica alrededor del 51 por ciento, El Centenario cerca del 46 por ciento, y La Fragua ha reportado niveles variables entre el 41 y más del 90 por ciento. No obstante, su capacidad es limitada frente a la demanda regional. En conjunto, el promedio de almacenamiento en las presas del estado apenas alcanza el 17.6 por ciento, lo que evidencia un escenario de estrés hídrico generalizado. Especialistas advierten que cuando los embalses se encuentran por debajo del 20 por ciento, el sistema entra en una fase crítica donde cualquier extracción adicional puede comprometer la disponibilidad futura. El investigador del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, el Dr. Roberto Ramírez de la Parra, exdirector de la Comisión Nacional del Agua, señaló que el manejo del recurso en estas condiciones implica riesgos: “Cuando los niveles son tan bajos, cada decisión de extracción debe evaluarse con extremo cuidado, porque compromete la seguridad hídrica de toda la región”.
La situación responde a un problema estructural
Coahuila acumula más de cinco años de sequía, con afectaciones en 33 de los 38 municipios. En regiones del norte y del semidesierto se han registrado condiciones severas y extremas, lo que ha reducido la captación en presas y la recarga de acuíferos. l impacto más fuerte se observa en el sector agropecuario. La presa Don Martín abastece a más de 29 mil hectáreas agrícolas, por lo que su bajo nivel compromete directamente los ciclos de siembra. Desde 2010, productores han reportado disminución en superficies cultivadas, menores rendimientos y aumento en costos. El hidrólogo del Instituto de Ingeniería de la UNAM, el Dr. Adrián Pedrozo Acuña, advirtió sobre el riesgo técnico del sistema: “Cuando las presas están por debajo del 20 por ciento, se entra en una zona de alta vulnerabilidad; cualquier extracción adicional tiene efectos desproporcionados en el mediano plazo”.
En regiones como La Laguna, el déficit hídrico es crítico. Se requieren cerca de 900 millones de metros cúbicos de agua, pero la disponibilidad apenas alcanza los 400 millones, limitando la actividad agrícola. En la ganadería, la escasez ha reducido la capacidad de carga de los hatos, obligando a vender ganado o asumir mayores costos para mantenerlo. A esta situación se suma la presión del Tratado de Aguas de 1944, que obliga a México a entregar agua a Estados Unidos desde la cuenca del Río Bravo en ciclos de cinco años. Este compromiso incrementa la presión sobre presas como Don Martín y La Amistad.
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