Tu tiroides podría estar afectando tu hígado sin que lo sepas

La glándula tiroides y el hígado están estrechamente conectados mediante una relación bidireccional esencial para el equilibrio metabólico del organismo.
Por un lado, el hígado transforma las hormonas tiroideas en su forma activa; por otro, la tiroides regula la velocidad con la que el hígado procesa grasas y elimina toxinas.
Cuando esta comunicación se altera, pueden aparecer problemas importantes como acumulación de grasa en el hígado o aumento de enzimas hepáticas, afectando la salud general.
El hígado y la activación hormonal El hígado es el principal lugar donde la hormona T4 se convierte en T3, su forma activa. Si este órgano no funciona correctamente, el cuerpo no aprovecha bien las hormonas tiroideas, lo que puede generar síntomas similares al hipotiroidismo, como fatiga.
Control del colesterol Las hormonas tiroideas ayudan al hígado a eliminar el exceso de colesterol. Cuando la tiroides trabaja lentamente, el colesterol LDL tiende a elevarse, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Hipotiroidismo y hígado graso Una tiroides poco activa disminuye la quema de grasas, facilitando su acumulación en el hígado. Esto puede provocar hígado graso no alcohólico y, en casos más avanzados, inflamación crónica.
Hipertiroidismo y enzimas hepáticas El exceso de hormonas tiroideas acelera el metabolismo hepático, lo que puede estresar las células del hígado y elevar las enzimas en sangre, señal de posible daño.
Flujo biliar y digestión La tiroides influye en la función de la vesícula biliar y en la composición de la bilis. Un desequilibrio puede dificultar su liberación, favoreciendo la formación de cálculos y problemas en la digestión de grasas.
Producción de proteínas hepáticas Las hormonas tiroideas son necesarias para que el hígado produzca proteínas esenciales, como la albúmina, que ayudan a transportar sustancias y mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo.
Procesos de desintoxicación El ritmo al que el hígado elimina toxinas y metaboliza medicamentos depende en parte de la función tiroidea. Si esta es baja, los procesos se vuelven más lentos y pueden acumularse sustancias dañinas.
Almacenamiento de energía La tiroides regula cómo el hígado almacena y libera glucosa. Un desequilibrio puede provocar fatiga o variaciones en los niveles de azúcar en sangre.
Estrés oxidativo Tanto el exceso como la falta de hormonas tiroideas pueden generar daño celular en el hígado debido al aumento de radicales libres, lo que afecta su capacidad de regeneración.
En conjunto, mantener un buen funcionamiento tanto de la tiroides como del hígado es clave para conservar un metabolismo saludable y prevenir complicaciones a largo plazo.
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