Tylenol es seguro para bebés, según descubre un ensayo clínico

Un estudio innovador ha determinado que tanto el paracetamol como el ibuprofeno pueden utilizarse con seguridad en bebés durante su primer año de vida.
Los investigadores no hallaron vínculo entre el uso de estos analgésicos de venta libre y afecciones como eccema o problemas respiratorios, según los resultados publicados el 27 de enero en The Lancet Child & Adolescent Health.
El doctor Stuart Dalziel, titular de la Cátedra Cure Kids de Investigación en Salud Infantil en la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), afirmó que los hallazgos muestran que ambos medicamentos son muy seguros en niños pequeños. Señaló además que el paracetamol (conocido como acetaminofén en algunos países) y el ibuprofeno son los fármacos más utilizados a nivel mundial para tratar fiebre y dolor en la población pediátrica, ya sea con receta o sin ella. A su juicio, los resultados brindan tranquilidad tanto a padres como a profesionales de la salud.
En el estudio participaron cerca de 4,000 bebés en Nueva Zelanda. A la mitad se les asignó paracetamol y a la otra mitad ibuprofeno cuando requirieron tratamiento para fiebre o dolor.
Los datos mostraron que el eccema se presentó en alrededor del 16% de los bebés que recibieron paracetamol y en el 15% de los que tomaron ibuprofeno. En cuanto a bronquiolitis, sibilancias o asma, la incidencia fue cercana al 5% en ambos grupos.
Los efectos adversos graves fueron poco frecuentes y ninguno se atribuyó a los medicamentos evaluados.
Los investigadores continuarán el seguimiento de estos niños hasta que cumplan 6 años, con el fin de analizar si aparecen otros problemas de salud que se han relacionado previamente con estos fármacos. Dalziel explicó que aproximadamente dos tercios de los niños que presentan sibilancias a los 3 años no desarrollan asma a los 6, por lo que es necesario esperar a la edad escolar para evaluar con mayor precisión cualquier posible relación.
El seguimiento también incluirá la evaluación de diagnósticos de autismo y TDAH, que suelen establecerse con mayor certeza conforme los niños crecen.
El presidente Donald Trump ha sostenido que los padres deberían evitar administrar Tylenol a bebés o niños salvo en casos estrictamente necesarios, basándose en afirmaciones no comprobadas sobre un posible aumento del riesgo de autismo.
Los autores del estudio confían en que esta investigación —el primer ensayo clínico diseñado específicamente para abordar esta cuestión— ayude a aclarar definitivamente las dudas sobre la seguridad del paracetamol.
La doctora Eunicia Tan, también investigadora principal y profesora titular en la Universidad de Auckland, señaló que el estudio aportará evidencia relevante acerca de la posible relación entre el uso de paracetamol y enfermedades como asma, eccema, rinitis alérgica y trastornos del neurodesarrollo, incluidos el autismo y el TDAH.
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