'Un niño es un tesoro': Saira Carrillo celebra educar con el corazón

En este Día de la Educadora, comparte como la educación es una gran satisfacción personal.
Este 21 de abril, Día de la Educadora, Saira Melissa Carrillo Zaragoza celebra cinco años frente a grupo con la misma ilusión de cuando jugaba a ser maestra. Hoy, a sus 32 años, lo confirma desde el Jardín de Niños Azteca, en la colonia Miravalle de Monclova: “Un niño significa un verdadero tesoro, es una personita de la cual aprendemos mucho como maestros”.
Egresada de la Escuela Normal de Preescolar de Saltillo, Saraí inició su camino docente en Sierra Mojada, en Hércules. Tras el cierre de aquel plantel, fue reubicada al Jardín de Niños Azteca, donde este 15 de mayo cumplirá su primer quinquenio de servicio. “Desde muy chiquita todos jugábamos a ser maestras y yo decía: de grande yo quiero ser maestra. En prepa dudaba entre primaria o preescolar, pero ya después dije, no, preescolar es lo que me gusta”, recuerda.
Lo más bonito: estar frente a grupo y escuchar a los niños
Para Saira, lo que más disfruta de su profesión es el día a día con sus alumnos. “Lo que más disfruto es estar frente a grupo, conocer a los niños, que ellos me cuenten sus cosas, ver cómo están aprendiendo, cómo van adquiriendo esos aprendizajes que nosotros nos proponemos que adquieran”. Está convencida de que el preescolar es la etapa más importante: “Es la primera etapa, la más fundamental, donde los niños van adquiriendo sus conocimientos”.

Educar es también aprender de ellos cada mañana
Saira asegura que la docencia es un camino de doble vía. “Es una carrera muy bonita, que aparte de enseñar, nosotros también aprendemos de los pequeños”. Por eso, invita a los jóvenes que dudan: “Que no lo piensen y que las invito a que estudien esta carrera”. Su vocación nació jugando y se confirmó escuchando, abrazando y guiando a decenas de niños que han pasado por su salón.
“Un niño es un tesoro” que merece celebrarse siempre
Este 21 de abril, su mensaje es claro y sensible: mirar a la infancia como lo que es, un tesoro. “Un niño es alguien de quien aprendemos mucho como maestros”, repite con una sonrisa. En el Jardín de Niños Azteca, entre cantos, juegos y trazos, Saraí Carrillo celebra no solo su profesión, sino la fortuna de acompañar la etapa más noble de la vida. Y lo hace con el corazón, convencida de que educar en preescolar es sembrar para siempre.
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