¿Vale la pena cambiar al Samsung Galaxy S26 Ultra?
Samsung presentó la nueva familia de los Galaxy

La presentación del nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra vuelve a encender el mismo debate de cada año: ¿actualizar o no actualizar? La respuesta, como casi siempre en tecnología, depende menos del dispositivo y más del punto de vista del usuario.
Si tienes un Galaxy S25 Ultra
El Samsung Galaxy S25 Ultra sigue siendo un teléfono de gama alta plenamente vigente. Comparte con el S26 Ultra el sensor principal de 200 MP, una batería cercana a los 5,000 mAh y una experiencia de pantalla prácticamente idéntica en resolución y tamaño. Las mejoras del S26 se concentran en:
Procesador más reciente (mejor gestión de IA y eficiencia)
Ajustes en carga rápida.
Funciones de inteligencia artificial más profundas en el sistema.
Sin embargo, no hay un salto radical en fotografía, autonomía ni pantalla. Para quien compró el S25 hace pocos meses, el cambio es más emocional que práctico. Es una actualización evolutiva. Para usuarios del S25 Ultra: no es imprescindible cambiar.
Si tienes un Galaxy S24 Ultra
El Samsung Galaxy S24 todavía ofrece un rendimiento muy sólido. Aquí sí hay una brecha mayor en procesador y capacidades de IA, además de algunos ajustes en eficiencia energética. Pero la cámara sigue siendo competitiva y el uso diario no se transforma drásticamente. El salto puede sentirse en tareas intensivas o funciones avanzadas de software, aunque no es una diferencia abismal. Para usuarios del S24 Ultra: el cambio es opcional; depende de cuánto valor se le dé a la IA y al rendimiento extra.
Si tienes un Galaxy S23 Ultra
El Samsung Galaxy S23 sí comienza a mostrar mayor distancia tecnológica. Aunque su cámara de 200 MP sigue siendo destacada, el procesador y la eficiencia energética ya no están al nivel de las generaciones más recientes: sí puede valer la pena considerar la actualización.
El S26 Ultra consolida la estrategia de la empresa surcoreana: mejoras constantes, refinamiento técnico y mayor protagonismo de la inteligencia artificial. Pero no redefine la categoría. En tiempos donde los smartphones han alcanzado un alto grado de madurez tecnológica, la pregunta ya no es cuál es el mejor, sino cuánto realmente necesitamos lo nuevo.
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