Víctor, el bolero que honra su oficio en su día

Víctor, bolero de Frontera, celebra hoy su día con orgullo, historia y amor al oficio.
Desde una silla humilde, con cepillos gastados por el tiempo y manos llenas de experiencia, Víctor ha construido una vida entera lustrando calzado en Ciudad Frontera. Hoy 5 de diciembre, Día del Lustrador de Calzado, su historia cobra un significado especial: casi cinco décadas de trabajo constante, dignidad y memoria viva de la ciudad.
Comenzó siendo apenas un niño, entre los 11 y 12 años, en la colonia Occidental, un barrio ferrocarrilero donde aprendió que salir de casa con los zapatos limpios era sinónimo de respeto. Ahí, con un pequeño cajón, boleaba a sus vecinos, muchos de ellos ferrocarrileros, sin imaginar que ese oficio marcaría su destino.
Un oficio heredado con orgullo
Víctor recuerda que fueron sus padres, José Valdés y Victoria Ramos García, quienes le enseñaron el valor del trabajo. En casa, como dictaban las costumbres de antes, aprendió que el oficio se hace con responsabilidad, empeño y amor, principios que lo han acompañado toda la vida. A lo largo de los años, por su silla han pasado políticos, deportistas y ciudadanos de todos los ámbitos. Para Víctor, el mayor valor del oficio es la interacción humana, escuchar historias y ser parte silenciosa de la vida cotidiana de Frontera.
Respeto ante todo trabajo
Reconoce que no siempre todos valoran los oficios, pero defiende el suyo con firmeza. “Me ha dado tantas satisfacciones como para no envidiarle nada a nadie”, afirma, convencido de que todo trabajo digno merece respeto. Aunque no tuvo oportunidad de estudiar formalmente, Víctor asegura que nunca dejó de aprender. Autodidacta, lector y observador, sostiene que la educación también se encuentra en la voluntad de crecer cada día.
‘La Araña’, un apodo entrañable
Su sobrenombre nació en la juventud, por su cabello chino y delgado. Con el tiempo, “La Araña” se volvió parte de su identidad, tan conocida como su silla de bolero en la ciudad. Criado en una de las zonas más antiguas de Frontera y formado en escuelas tradicionales, Víctor es memoria viva del municipio. Hoy, en el Día del Lustrador de Calzado, su historia representa a quienes dignifican los oficios con trabajo honesto y corazón.
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