Violencia vicaria, riesgo latente en divorcios conflictivos

Pronnif advierte manipulación infantil en divorcios, aunque sin registros formales del delito y asta ahora.
En los procesos de divorcio es común que los conflictos entre las parejas escalen y que, en medio de estas disputas, los hijos sean utilizados como una forma de manipulación para perjudicar a la otra parte. Así lo advirtió Martha Herrera, titular de la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (Pronnif), quien aclaró que, aunque esta práctica es recurrente, hasta el momento no se han detectado casos que configuren formalmente el delito de violencia vicaria.
La funcionaria explicó que la Pronnif no ha recibido señalamientos ni vistas oficiales por parte de jueces u otras autoridades respecto a posibles hechos de violencia vicaria. No obstante, recordó que este delito ya se ha presentado en la entidad, como ocurrió en Saltillo, donde una mujer fue vinculada a proceso por utilizar a sus hijos para dañar a su expareja, lo que demuestra que el riesgo existe.
Divorcios marcados por el conflicto
Herrera señaló que, en materia familiar, rara vez se observan divorcios en buenos términos. Aunque existen separaciones sanas, la mayoría de los casos involucran desacuerdos profundos, lo que genera un entorno de confrontación constante que termina afectando directamente a las niñas, niños y adolescentes.
Uso de los hijos para causar daño
La titular de la Pronnif reconoció que es una realidad que, durante los procesos de separación, los padres utilizan a los hijos como una herramienta para lastimar emocionalmente a la otra parte. Impedir convivencias, manipular sentimientos o poner a los menores en contra del otro progenitor son prácticas frecuentes que buscan perjudicar a la expareja.
Qué es la violencia vicaria
La violencia vicaria es una forma de violencia en la que se utiliza a los hijos para ejercer daño psicológico, emocional o incluso físico sobre la pareja o expareja. Aunque el ataque no es directo, el objetivo es causar el mayor sufrimiento posible, afectando también de manera grave el desarrollo y bienestar de los menores.
Silencio y falta de denuncias
Martha Herrera explicó que muchos de estos casos no se denuncian por miedo, desconocimiento o porque ambas partes incurren en conductas similares, lo que normaliza la violencia. Esta situación impide que los conflictos escalen a instancias legales, aun cuando el daño emocional hacia los niños ya está presente.
Los derechos son de los niños
La funcionaria subrayó que con frecuencia los padres acuden a la Pronnif argumentando su “derecho” a ver a sus hijos, cuando en realidad se trata del derecho de los niños a convivir con su familia en condiciones sanas. Recordó que los padres tienen obligaciones y que los derechos de la infancia deben prevalecer.
Exhorto a la conciencia parental
Herrera hizo un llamado a los padres de familia para ser más conscientes durante los procesos de divorcio, advirtiendo que estas conductas pueden escalar y llevarlos a caer en el delito de violencia vicaria. Invitó a buscar acompañamiento psicológico e institucional para atravesar las separaciones con respeto y dignidad, evitando que los hijos carguen con las consecuencias de relaciones que dejaron de ser funcionales.

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