Vivir cerca de centrales nucleares está relacionado con un mayor riesgo de muerte

Un estudio nacional reciente concluye que cuanto más cerca reside una persona de una central nuclear, mayor podría ser su probabilidad de morir por cáncer.
La investigación, publicada el 23 de febrero en Nature Communications, señala que el riesgo de fallecimiento por cáncer aumenta con la edad entre quienes viven próximos a estas instalaciones, alcanzando su nivel más alto en la vejez tanto en hombres como en mujeres.
Según los autores, el peligro es más elevado en personas que habitan a pocos kilómetros de una central nuclear y disminuye de manera considerable a medida que aumenta la distancia respecto a la planta.
El investigador principal, Petros Koutrakis, profesor de salud ambiental y ocupacional en la Harvard T.H. Chan School of Public Health, explicó en un comunicado que los resultados sugieren que residir cerca de una central nuclear podría implicar un riesgo de cáncer cuantificable, el cual se reduce conforme uno se aleja de la instalación.
De acuerdo con los investigadores, este sería el primer estudio del siglo XXI que evalúa el riesgo de cáncer en torno a todas las centrales nucleares de Estados Unidos.
Para llevarlo a cabo, analizaron datos de mortalidad por cáncer a nivel de condado entre los años 2000 y 2018, examinando si los fallecimientos ocurrieron dentro de un radio de hasta 200 kilómetros de una planta nuclear.
El análisis se basó en modelos estadísticos avanzados que consideraron el efecto acumulativo de todas las centrales nucleares cercanas, en lugar de evaluar solo una instalación específica.
Los condados ubicados más próximos a estas plantas mostraron tasas más altas de mortalidad por cáncer, incluso después de ajustar por otras posibles variables explicativas.
Los investigadores estiman que alrededor de 6.400 muertes anuales por cáncer podrían estar asociadas con la residencia cercana a una central nuclear, lo que sumaría aproximadamente 115.000 fallecimientos durante todo el periodo estudiado.
El grupo etario de 65 a 74 años concentró la mayor cantidad de muertes, con unas 13.976 en mujeres y 20.912 en hombres.
No obstante, los autores subrayan que el estudio no prueba una relación causal directa entre la cercanía a centrales nucleares y el cáncer, sino que identifica una asociación estadística. Además, el método empleado se basó únicamente en la proximidad geográfica y no incluyó mediciones directas de radiación procedente de las plantas.
Finalmente, los investigadores concluyen que se requieren más estudios para profundizar en los posibles efectos de la energía nuclear sobre la salud, especialmente en un contexto en el que esta fuente energética se promueve como alternativa limpia frente al cambio climático.
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