¿Y el mito de las 8 horas? Cuántas horas dormir para cuidar el cerebro

Dormir entre seis y siete horas por noche se considera el mínimo necesario para cuidar la salud cerebral, según investigaciones asociadas con la Universidad de Harvard. Diversos estudios indican que descansar por debajo de ese rango puede aumentar el riesgo de trastornos mentales, afectar la memoria y disminuir el rendimiento cognitivo en adultos.
La evidencia muestra que quienes duermen menos de seis horas de forma habitual tienen hasta un 70% más probabilidades de desarrollar enfermedades mentales graves, mientras que no alcanzar las siete horas se relaciona con mayor riesgo de ansiedad y depresión.
En cuanto a la duración ideal del sueño, los especialistas coinciden en que suele situarse entre siete y ocho horas por noche, aunque puede variar entre personas. Expertos de Harvard señalan que alrededor de siete horas suelen ser suficientes para completar los ciclos del sueño y permitir la recuperación del cerebro. Durante este tiempo, se atraviesan distintas fases, incluido el sueño REM, fundamentales para consolidar la memoria, procesar emociones y eliminar toxinas acumuladas. Dormir menos interrumpe estos procesos.
La falta de descanso tiene efectos claros en el funcionamiento cerebral. Se ha observado que la privación crónica del sueño puede reducir hasta en un 30% el rendimiento cognitivo, afectando la concentración, la toma de decisiones y la capacidad para resolver problemas. Además, el cerebro no completa adecuadamente sus procesos de limpieza y regeneración, lo que puede generar fatiga mental, menor atención y mayor riesgo de enfermedades neurológicas a largo plazo.
También impacta en el bienestar emocional. Dormir poco se asocia con irritabilidad, mayor estrés y dificultades para regular las emociones, lo que incrementa la probabilidad de trastornos psicológicos.
Más allá del número de horas, Harvard destaca la importancia de mantener horarios de sueño regulares. Acostarse y despertarse a la misma hora todos los días favorece el equilibrio del reloj biológico y mejora la calidad del descanso. Asimismo, se recomienda evitar la cafeína por la tarde, limitar el consumo de alcohol antes de dormir y reducir las siestas a menos de 30 minutos.
Crear un entorno adecuado, sin pantallas ni estímulos intensos antes de acostarse, también contribuye a un sueño más profundo y reparador.
Aunque durante años se popularizó la idea de dormir ocho horas exactas, la evidencia actual indica que las necesidades varían según la persona, la edad y el estilo de vida. Lo realmente importante es lograr un descanso suficiente y de calidad que permita la recuperación del cerebro. En este sentido, dormir menos de seis horas de forma constante sí representa un riesgo claro para la salud mental y cognitiva, por lo que mantener buenos hábitos de sueño es clave para el bienestar a largo plazo.
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