El Tiempo de Monclova 🔍

OPINIÓN Columna Monclova Piedras Negras Carbonífera Saltillo Torreón Seguridad

Cinco minutos con Pilar - “El mundial en el que México hará la diferencia”

Columna
Agencias / El Tiempo
comparte facebook comparte X comparte WhatsApp comparte Telegram

Llaman la atención, en la fiesta mundialista, los símbolos que se han hecho presentes: los mariachis, los luchadores, los danzantes, además de trajes típicos con todo su colorido. Todo esto ha inundado las calles, en medio de manifestaciones y tensiones políticas. ¡Pero la fiesta hace más ruido!

¿Qué hay del Jaguar como la mascota que representa a México ante la FIFA? Se llama Zayu. Este jaguar significa “Unidad”, “Fortaleza” y “Alegría”. Lo eligieron como promotor de la riqueza cultural de México en este Mundial 2026. “El Jaguar”, en las culturas prehispánicas, representa: fuerza, valentía y poder sobrenatural. Es el guardián del inframundo, protector de los bosques y las selvas. Su piel manchada se asocia al cielo estrellado, de ahí su habilidad para moverse en la oscuridad de la noche haciendo magia.

En la cosmovisión maya, el Jaguar o Balam estaba relacionado con: el poder, la fertilidad, la agricultura y prácticas chamánicas, mientras que en la mexica se le asociaba con Tezcatlipoca, quien comandaba jaguares y estaba involucrado en la creación de la Tierra. También se le asocia a los movimientos telúricos, o sea, a los temblores. Los mexicanos llevamos esa fuerza del jaguar en nuestro torrente sanguíneo, deberíamos hacer más llamados a su fuerza en momentos de debilidad.

El Ajologol.- Símbolo representativo de la Ciudad de México, en un principio apareció a la entrada del Estadio Azteca, hoy BANORTE, muy sonriente, con la camiseta del equipo mexicano, el balón y encima, una muñequita Lelé… lo habían quitado por orden de la FIFA, pero otra vez lo volvieron a poner.

El Ajologol es un “Ajolote”, también llamado “Axolotl”; en náhuatl significa monstruo de agua. Es un anfibio endémico de México, famoso por su neotenia (que conserva sus características físicas de larva hasta su edad adulta y madurez sexual). Mide entre 23 a 30 cm. Es de cabeza ancha, ojos sin párpados, branquias externas y cola aplanada, que le permite nadar. Su cuerpo es alargado y de color oscuro, a veces moteado, y en cautiverio pueden encontrarse ejemplares albinos. Tiene cuatro dedos en las patas delanteras y cinco en las traseras, sin uñas.

En los años 70 había ajolotes en abundancia, en cualquier charco se reproducían entre la maleza después de llover. Confieso ante ustedes que fui experta en atraparlos cuando yo era una niña adolescente (con mis vecinos de la cuadra andábamos en bicicleta por toda la colonia Lindavista, Delegación Gustavo A. Madero. Imaginen: “yo”, la única niña entre 5 niños varones, pero nos divertíamos un montón). Vivíamos a unas cuadras del Instituto Politécnico Nacional, Plantel Zacatenco; y con las lluvias se inundaban sus puentes subterráneos, que pasábamos a toda velocidad en bicicleta; levantábamos los pies para no mojarnos, le seguíamos pedaleando, hasta llegar a las canchas de football americano, en donde había un sinfín de ranas, lagartijas y ajolotes, que juntábamos en bolsas de plástico con agua, para luego soltarlos en la fuente de mi casa. Antes era diversión ir a atrapar ajolotes. Ahora es penado, pues están en vías de extinción.

Si no tienes una “Muñequita Lelé” en tu casa, no eres mexicano… Originaria del Municipio de Amealco de Bonfil, Estado de Querétaro, la Muñeca Lelé es elaborada por mujeres indígenas otomíes (hñahñu), cuyo nombre significa “Bebé”, en una fusión de ritos prehispánicos y tradición española. Una muñequita indígena, bordada de tela, con trenzas negras entrelazadas con listones de colores brillantes y vestimenta de su región. ¡Es una belleza! Ha sido motivo de inspiración en exposiciones de pintura, fotografía, y como producto artesanal para fomentar el turismo. En el año 2018 fue declarada Patrimonio Cultural del Estado de Querétaro.

“Los Danzantes” Aunque así se llama un restaurante gourmet de comida prehispánica en el centro de Coyoacán, de la capital mexicana, y que se los recomiendo porque es toda una experiencia. Pero en este caso nos referimos a los concheros o danzantes aztecas. También se dieron cita en la fiesta del mundial.

Los danzantes son una tradición que se hereda de padres a hijos. Una mezcla de tradición indígena y católica. Llaman la atención, y sobre todo a los turistas, por su atuendo vistoso de colores llamativos, pectorales dorados evocando a los “Grandes Guerreros”; incluyen conchas marinas que, al ir enlazadas, suenan como cascabeles; llevan penachos de plumas, que al ritmo de tambores y caracoles de mar, danzan con ofrecimiento al Sol, a la Luna y a los “Cuatro Puntos Cardinales”. Queman incienso y hacen limpias con pirul… es algo místico y surrealista, en donde lo histórico y moderno comparten la misma dimensión.

Una Ciudad con cielo tejido.- En Zapopan, Jalisco, mujeres tejedoras de Etzatlán dieron la bienvenida al Mundial 2026 con un “Bosque” elaborado por 200 artesanas. Impactante luce el techo, con una “Serpiente Azteca”, que cambia de piel, representando a los países que disputarán sus partidos en Guadalajara, Jalisco.

Una Ciudad con flores. Gracias a productores locales y de Xochimilco, se logró el apoyo para adornar las avenidas principales de la capital mexicana, con un millón de flores combinadas entre cempasúchil, lavanda, geranio, romero, miguelito, malvón y Belén de Guinea, dando así la imagen digna de una postal mexicana.

La FIFA trabajó meses en la organización de este mundial, pensando únicamente en el Estadio Azteca, hoy BANORTE, como “Sede Principal”. Así lo apreciamos la mayoría de los que nos conectamos a una pantalla y lo vimos a nivel nacional. Pero la verdadera celebración fue la que se difundió en las “redes sociales”. Tanto los nacionales como extranjeros documentaron la otra celebración: “La del Pueblo Mexicano”.

En las calles, en las pantallas gigantes de los FAN FEST. ¡Fue una locura! ¡Fiesta Mexicana en todas partes! Muchos españoles se lamentan que ¡Todo el Mundial mejor hubiese sido en México! Estaban asombrados de ver, con máscaras de colores radiantes, a los luchadores, luciéndose con acrobacias, porras y folklore. No podía faltar el Dr. Simi, con su playera del mundial, bailando con la gente a ritmo de banda, y con mariachis. Un charro bailando con un monstruo, jajajá, y lo más bonito… extranjeros de todo el mundo, con camisetas mexicanas, gritando: ¡Goooool!, o el grito que hace vibrar el centro de la Tierra, aquel que inventara Tlacaelel: “El que anima el Espíritu”, ese guerrero, asesor y consejero de tlatoanis mexicas y tenochcas, como Itzcóatl, Moctezuma Ilhuicamina y Axayácatl. Pero sobre todo a él, a “TLACAELEL”, a este ilustre guerrero, le debemos el grito poderoso de: “¡MÉXICO!, ¡MÉXICO!, ¡MÉXICO!”

Me parece que la historia de este grito, de ¡México!, será tema para otra ocasión.

Columna: Ni cantidad ni calidad educativa

Mientras la CNTE vuelve a tomar calles, bloquear vías y paralizar ciudades enteras bajo la bandera de la educación, el sistema educativo mexicano se desmorona en silencio. No con escándalo. No con protestas. Con datos. Empecemos por los recursos, el presupuesto suele -- leer más

Noticias del tema


    Más leído en la semana