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Obesidad y anemia: cómo el exceso de grasa puede alterar el metabolismo

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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La Obesidad suele relacionarse con un mayor riesgo de enfermedades como la Diabetes o los problemas cardiovasculares.

Sin embargo, investigaciones recientes indican que el exceso de grasa corporal también puede afectar la manera en que el organismo maneja ciertos nutrientes esenciales. Uno de los más importantes es el hierro, mineral fundamental para el transporte de oxígeno en la sangre.

Aunque parezca contradictorio, los especialistas señalan que las personas con obesidad pueden presentar deficiencia de hierro e incluso desarrollar Anemia por deficiencia de hierro. Este fenómeno ha despertado el interés de expertos en nutrición y metabolismo, ya que demuestra que un organismo puede experimentar al mismo tiempo exceso de peso y carencias nutricionales.

Un problema nutricional muy extendido

La anemia por falta de hierro es una de las alteraciones nutricionales más frecuentes en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, afecta a miles de millones de personas y ocurre cuando el organismo no dispone de suficiente hierro para producir hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta oxígeno hacia los tejidos.

Cuando los niveles de hierro disminuyen, pueden aparecer síntomas como cansancio persistente, debilidad, dificultades para concentrarse o menor rendimiento físico.

Tradicionalmente, la falta de hierro se ha asociado con dietas deficientes, pérdida de sangre o problemas de absorción intestinal. Sin embargo, estudios recientes sugieren que la obesidad también puede interferir en el metabolismo de este mineral.

Cómo la obesidad puede alterar el metabolismo del hierro

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que las personas con obesidad pueden experimentar cambios metabólicos que modifican la forma en que el cuerpo absorbe y utiliza el hierro.

El elemento clave detrás de esta relación parece ser la inflamación crónica relacionada con el exceso de grasa corporal. El tejido adiposo no solo almacena energía, sino que también actúa como un órgano activo que libera diversas sustancias químicas capaces de influir en muchos procesos del organismo.

Cuando la grasa corporal aumenta, puede producir moléculas inflamatorias —como la interleucina-6 o el factor de necrosis tumoral alfa— que alteran los mecanismos que regulan distintos nutrientes, incluido el hierro.

El papel de la hormona hepcidina

Un componente fundamental para entender este proceso es la hepcidina, una hormona producida principalmente en el hígado que controla la disponibilidad de hierro en el cuerpo.

La hepcidina regula la liberación de hierro hacia la sangre mediante una proteína llamada ferroportina, que actúa como una especie de “puerta” que permite que el hierro almacenado en las células pase al torrente sanguíneo.

Cuando los niveles de hepcidina aumentan, esa puerta se bloquea. Como resultado, el hierro queda retenido dentro de las células y circula menos en la sangre.

Los especialistas explican que la inflamación asociada con la obesidad puede estimular la producción de esta hormona, lo que reduce tanto la absorción del hierro proveniente de los alimentos como su liberación desde las reservas del organismo.

Cuando el hierro existe, pero el cuerpo no lo usa

Este mecanismo puede originar lo que se conoce como deficiencia funcional de hierro. En este caso, el organismo tiene hierro almacenado, pero no puede utilizarlo de forma adecuada.

Debido a los niveles elevados de hepcidina, el hierro permanece atrapado en células del intestino o del hígado en lugar de circular en la sangre. Con el tiempo, esta menor disponibilidad puede dificultar la producción de hemoglobina y favorecer el desarrollo de anemia.

Especialistas de Mayo Clinic señalan que esta forma de anemia aparece cuando el organismo no cuenta con suficiente hierro disponible para fabricar hemoglobina, lo que limita la capacidad de los glóbulos rojos para transportar oxígeno.

Un problema que puede pasar desapercibido

La deficiencia de hierro suele desarrollarse de forma gradual. En muchas personas los síntomas son leves o poco específicos, por lo que el problema puede permanecer sin detectarse durante años.

Por ello, el diagnóstico generalmente se confirma mediante análisis de sangre que evalúan la hemoglobina y las reservas de hierro del organismo.

Recomendaciones para prevenir la anemia

Debido a la relación entre obesidad y metabolismo del hierro, los especialistas aconsejan vigilar los niveles de este mineral en personas con sobrepeso u obesidad. Las pruebas de laboratorio permiten detectar la deficiencia de manera temprana y aplicar estrategias nutricionales o tratamientos antes de que surjan complicaciones.

También se ha observado que el tipo de hierro consumido influye en su absorción. El hierro de origen animal —conocido como hierro hemínico— suele absorberse con mayor facilidad que el de origen vegetal.

 

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