Por qué caminar sigue siendo inestable tras una lesión parcial de la médula espinal

Las personas que logran recuperarse lo suficiente de una lesión en la médula espinal como para volver a caminar aún presentan dificultades para mantenerse erguidas, conservar el equilibrio y moverse con suavidad. Ahora, investigadores creen haber identificado la causa.
Según un estudio reciente publicado en el Journal of NeuroEngineering and Rehabilitation, el modo en que el organismo compensa este tipo de lesión puede generar movimientos musculares irregulares.
Los científicos observaron que, cuando el esfuerzo muscular es bajo, el sistema nervioso no logra transmitir señales de manera fluida hacia los músculos. En cambio, cuando el esfuerzo aumenta, tiende a compensar enviando impulsos más intensos pero menos precisos.
Ruoli Wang, profesora asociada de biomecánica en el Instituto Real de Tecnología KTH en Estocolmo, explicó que después de una lesión medular el sistema nervioso se vuelve más rígido y pierde capacidad para ajustar su funcionamiento conforme aumenta la exigencia muscular. En contraste, un sistema nervioso sano puede adaptar sus estrategias dependiendo de la fuerza necesaria.
En la investigación se analizaron los patrones de movimiento y coordinación muscular en 15 personas en recuperación de lesiones parciales de la médula espinal y 10 individuos sanos.
Para ello, los investigadores utilizaron sensores eléctricos colocados en la piel que permitían monitorear unidades motoras individuales, es decir, las conexiones entre nervios y músculos responsables del movimiento. Cada músculo requiere la activación precisa de cientos de estas unidades para generar movimientos suaves.
Durante el experimento, se pidió a los participantes que ejercieran presión leve y moderada con las piernas sobre un dispositivo de medición, mientras se registraba la actividad en los músculos de la pantorrilla.
Cuando trabajaban al 20% de su capacidad, las personas con lesión medular mostraron menor coordinación entre las unidades motoras, lo que se tradujo en movimientos inestables y temblorosos, debido a la falta de una señal nerviosa común y organizada.
En cambio, al 50% de esfuerzo, se detectó una sincronización más fuerte pero en frecuencias bajas, lo que redujo la precisión y flexibilidad del movimiento. Esto sugiere que el sistema nervioso intenta compensar enviando señales más potentes, aunque menos finas.
Aunque se requieren más estudios con un mayor número de pacientes, estos hallazgos ayudan a comprender mejor cómo una lesión medular altera el control del movimiento.
Además, podrían servir como base para desarrollar nuevos indicadores en rehabilitación y diseñar terapias que busquen restaurar una coordinación más eficiente entre el sistema nervioso y los músculos.
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